Manicura semipermanente o uñas acrílicas: ¿Cuál te conviene más?

Ésta es una de las dudas más generalizadas y recurrentes en manicura.

La elección va a depender de muchas cosas, como tu estilo de vida, tus gustos, la ocasión, el estado de tu uña natural, el mantenimiento posterior, y algún factor más.

La semipermanente es un esmalte de larga duración que se seca en lámpara LED o UV y se aplica sobre la uña natural.

No construye ni modifica la uña, sino que busca aportar color, brillo y aportar mayor resistencia que un esmalte tradicional.

El acabado suele ser ligero, elegante, natural. Es ideal para quien quiere llevar las manos cuidadas durante semanas sin cambiar su propia uña.

Puede también servir para nivelar, pero no en todos los casos es efectivo, porque los productos utilizados van buscando una finalidad diferente.

Las uñas acrílicas construyen, refuerzan o modifican ligeramente la estructura de la uña.

No se trata solo de pintar la uña. Esta técnica aporta más consistencia, puede ayudar a reforzar uñas frágiles o quebradizas y permite trabajar mejor determinadas formas o longitudes. Es ideal para hacer tratamientos de uñas mordidas.

Muchas personas que tienen uñas débiles, se las muerden o no consiguen mantener una longitud uniforme suelen sentirse más cómodas con esta técnica.

Depende del diseño elegido el resultado puede seguir siendo natural y funcional, con el plus de ofrecer más resistencia y estructura.

Es muy recomendable para uñas frágiles o que se rompen con facilidad, para diseños con más longitud o refuerzo del que aporta la uña natural, y para quienes no les importa un mantenimiento mayor.

Más que de la técnica, la duración va a depender de la persona que se la hace y del profesional que la realiza.

Una semipermanente bien realizada puede mantenerse impecable varias semanas. Y unas uñas acrílicas mal cuidadas pueden deteriorarse antes de tiempo.

Influye el ritmo de vida y hábitos diarios, el tipo de trabajo que se hace con las manos, el crecimiento natural de la uña….

Por eso no siempre la técnica más resistente es la más adecuada.

Esta es probablemente una de las preguntas más repetidas. La respuesta real es que no debería. Una técnica bien ejecutada, un producto adecuado y un mantenimiento responsable marcan mucha más diferencia que la técnica elegida.

Aquí cobra importancia tanto el proceso que se hace al aplicar o retirar la uña así como la calidad de los productos utilizados. Ni la acrílica ni la semipermanente tendrían que dañar la uña cuando están correctamente aplicados y retirados.

El problema aparece cuando se arranca, se liman sin técnica o se retiran de manera incorrecta en casa.

  • Si buscas un acabado natural, ligero y mantener tu propia uña durante semanas, probablemente la semipermanente sea tu mejor opción.
  • Si necesitas más resistencia, tienes uñas frágiles o buscas una estructura más trabajada, sin duda las acrílicas.

Al elegir, deberías pensar no tanto en moda o en lo que se ha hecho otra persona, sino en cómo son tus uñas y cómo quieres sentirte con ellas.

Y muy importante, déjate asesorar por un profesional cuando tengas dudas.

Porque unas uñas bonitas no son solo una cuestión estética: también deben resultar cómodas, coherentes contigo y fáciles de mantener.

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Sara Polo

Alma creativa del centro en Móstoles.
Especialista en uñas y tratamientos de belleza. Reconocida en el sector por el diseño de uñas a mano alzada y la personalización de cada estilo.

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