
No necesitas llegar sabiendo de uñas
Si nunca te has hecho una manicura profesional, es normal llegar a tu primera cita con algunas dudas. ¿Qué tratamiento necesito? ¿Tengo que llevar una idea clara? ¿Qué van a hacer exactamente con mis uñas? ¿Dolerá? ¿Cuánto tiempo van a durar?
La buena noticia es que no necesitas llegar sabiendo de uñas. Precisamente una de las funciones de una buena profesional es valorar su estado, escuchar qué buscas y ayudarte a elegir la opción más adecuada para ti.
Porque una manicura no debería empezar escogiendo un color. Debería empezar mirando tus uñas.
Antes de empezar: tus uñas también cuentan su historia
Una primera cita permite conocer el estado de la uña natural: su longitud, resistencia, forma, cutículas y si existe algún daño previo o restos de productos anteriores.
También es importante saber si habitualmente llevas las uñas naturales, si vienes de utilizar semipermanente, acrílico u otro sistema o si has tenido algún problema anteriormente.
Todo esto ayuda a decidir cómo trabajar la uña y qué resultado puede conseguirse sin comprometer su cuidado.
Cuéntanos qué buscas, y cómo es tu día a día
Puedes venir con una fotografía guardada en el móvil, con una idea muy concreta o simplemente diciendo: «No tengo ni idea, pero quiero llevar las manos bonitas».
Las tres opciones son perfectamente válidas.
Pero además del resultado estético, hay algo importante que deberíamos conocer: cómo utilizas tus manos en tu día a día.
No necesita lo mismo alguien que quiere unas uñas largas para una ocasión especial que quien trabaja continuamente con las manos, practica determinados deportes o busca una manicura cómoda que pueda mantener durante semanas.
También influyen tus gustos y el mantenimiento que estés dispuesta a realizar.
Por eso, antes de decidir longitud, forma, técnica o diseño, merece la pena hablar un poquito.

Semipermanente, acrílico… ¿Qué necesito?
Esta es probablemente una de las dudas más habituales cuando empiezas a hacerte las uñas.
Y no existe una única respuesta.
La elección depende del estado de tu uña natural, del resultado que quieras conseguir, de la longitud que busques y de tus propias necesidades.
La manicura semipermanente permite mantener el color y el acabado durante más tiempo que un esmalte tradicional. Los sistemas acrílicos, por su parte, permiten además trabajar la estructura, reforzar o modificar la longitud y la forma de la uña.
No tienes por qué decidirlo antes de venir. Podemos valorar tus uñas y explicarte qué opción consideramos más adecuada y por qué.
¿Qué ocurre durante una manicura profesional?
El procedimiento concreto dependerá del servicio elegido y del estado inicial de tus uñas, pero una manicura profesional incluye mucho más que aplicar esmalte.
La preparación de la uña es una parte fundamental del trabajo
Se revisan y preparan las uñas y cutículas, se trabaja la forma y la longitud y se acondiciona la superficie para aplicar correctamente el producto correspondiente.
Después llega la parte que probablemente estabas esperando: elegir acabado, color y, si quieres, diseño.
Y aquí puedes complicarte todo lo que quieras, o absolutamente nada.
Un tono natural y discreto puede ser tan bonito como una manicura elaborada, lo importante es que el resultado encaje contigo.
¿Hacerse la manicura duele?
No. Una manicura realizada correctamente no debería doler.
Puedes notar determinadas sensaciones durante el limado o el trabajo de las cutículas, pero si en algún momento algo te resulta incómodo o molesto, debes decírselo a la profesional.
Y esto también es importante cuando hablamos de retirar productos anteriores: arrancar, despegar o limar de forma inadecuada un producto puede dañar la superficie de la uña natural.
Por eso, si llegas a tu cita con producto de una manicura anterior, cuéntanoslo al reservar.